sábado, 17 de mayo de 2014

Los riesgos de la minería a cielo abierto

Esta vez, en lugar de traerles un tema fantástico, les traemos uno para tomar conciencia y debatir:



Se llama Minería a Cielo Abierto al proceso de explotación minera que no es realizado en galerías subterráneas, sino en la superficie de la tierra. 

Para sacar los minerales de estos yacimientos, se remueve gran cantidad de tierra con maquinaria y explosivos, creando inmensos cráteres que pueden llegar a ocupar más de 100 hectáreas y normalmente alcanzan de 200 metros a 800 metros de profundidad (En Rusia hay una mina a cielo abierto de diamantes que llegó a los 1200 metros). A menudo se construyen rampas en forma de espiral para que puedan subir los camiones con el mineral desde el fondo del yacimiento.

Los cráteres se agrandan cada vez más, hasta que la empresa deja de explotar el yacimiento por considerar que ya no resulta rentable. 



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En argentina, la explotación minera comenzó en la década de los noventa, por parte de empresas extranjeras concesionarias. Actualmente se halla en expansión y mueve grandes cantidades de dinero, de las cuales el estado recibe el 3%.

La Ley de Inversiones Mineras, el Código de Minería, el Acuerdo Federal Minero y la Ley de Protección Ambiental fueron creados para garantizar las inversiones de numerosas multinacionales, a las que se recibió con los brazos abiertos aún cuando habían sido acusadas de contaminar en sus países de origen.

En 1993 la cantidad de terreno de exploración minera que por persona fue ampliada a 100.000 hectáreas. En 1994 se liberó a las empresas mineras de pagar impuestos por importaciones. 
Durante el 2003, las constantes denuncias contra grandes empresas mineras resolvieron al Banco Mundial a encargar a un grupo de organizaciones no gubernamentales un estudio al respecto. El informe, titulado "Minería: Quiten las manos de nuestros recursos naturales", dirigido por el ex ministro de Ambiente de Indonesia, Emil Salim, señala que "la industria minera dista mucho de contribuir a mitigar la pobreza y el desempleo, y en cambio suele avasallar los derechos humanos". 



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Por ejemplo, en la provincia argentina de La Rioja, tenemos el caso de la mina conocida como Famatina. La multinacional minera canadiense Barrick Gold Corporation pretendía explotar a cielo abierto una mina de oro y plata en el cerro Famatina. La movilización social en los pueblos riojanos (Famatina, Pituil, Chañarmuyo, Chilecito, Chamical, Punta de los Llanos, Los Sauces y y Chepes, entre otros) se resistió al proyecto con campañas de difusión, marchas y cortes de ruta. Hace  unos años lograron que el interino gobernador riojano impulsara una ley de prohibición de minería a cielo abierto con uso de cianuro, pero la compañía no dejó el proyecto y al cambiar el gobernador se volvió a habilitar nuevamente la actividad minera, aún en desacato de la legislación existente…

El CEO y mandamás de la Barrick Gold es el potentado canadiense Peter Munk. Un empresario que logró extraer agua -además de gas, petróleo, oro y montañas de dólares- de las piedras, y que ahora embolsa aún más pilas de dinero gracias a la crisis económica y financiera internacional. Nacido en Budapest, en 1927, hijo y nieto de millonarios húngaros, la fortuna familiar se destinó a salvar sus vidas durante la Segunda Guerra Mundial. Fue en 1944 cuando su familia y más de 1600 judíos más escaparon a Suiza en un tren comprado a un nazi que se escondería durante la posguerra en la Argentina: Adolf Eichmann.



(Tal vez soy menos sensible a estos temas, porque veo que lo que la gente necesita primero es la seguridad económica, y sólo cuando la tienen, pueden darse el lujo de focalizarse en los derechos humanos.)


Investigado por malversación de fondos y por contaminación del medio ambiente, Munk, a diferencia de cómo lo apodó la revista Forbes: “El Rey Midas del Siglo XXI”, ya que cuanto negocio que emprendia, se transformaba en oro, podríamos decir que todo lo que toca en materia minera o de excavación termina transformándose en “veneno”.

Ante los cuestionamientos en la Argentina, como los de Greenpeace por la destrucción de glaciares en sus minas de Veladero y Pascua Lama, el vocero jefe de Barrick, Andy Lloyd, los califica más propios de "una novela de ciencia ficción que de la realidad".


El ida y vuelta va más allá. También el premio Nobel de la Paz Al Gore cuestiona a Barrick. Por eso, el ex vicepresidente de Estados Unidos exigió en 2007 que la minera sacara su auspicio de la conferencia que estaba por brindar en Chile. Si no, anticipó, la cancelaría. La minera retiró sus 5 millones de dólares y los derivó a programas de desarrollo en el Valle del Huasco.
En enero de 2009, Noruega fue más allá. Retiró más de 200 millones de dólares de sus fondos de pensión en inversiones en Barrick por sus daños irreparables al medio ambiente en, por ejemplo, Indonesia y Papúa Nueva Guinea.
Las minas a cielo abierto son minas superficiales expuestas al aire. Son excavadas tallando cornisas cada vez más profundas sobre la roca, de la que se pueden extraer minerales o carbón. Aunque estas minas, de acuerdo al Daily Star, generalmente son más seguras que las minas bajo tierra en términos de víctimas mortales humanas, aún así constituyen un riesgo considerable de los que se debe estar consciente. Algunos de estos peligros se extienden sobre los recursos naturales, así como plantean preocupaciones potenciales acerca de la seguridad de la gente. Es esencial tomar consciencia de ellas para obtener seguridad general y una consciencia ambiental.



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La gente que trabaja en las minas a cielo abierto están en peligro de caer de un "banco" o cornisa cortada a partir de la roca, mientras excavan. Tal caída a una cornisa inferior, o peor aún al interior del pozo de la mina, puede obviamente resultar en heridas y ser fatal. Se debe emplear extrema precaución al estar de pie sobre un banco en una mina a cielo abierto para evitar esta literal caída por el agujero, y también hay que mantenerse atento ante la roca que cae desde arriba, como así también minerales o carbón que esté siendo excavado con maquinaria pesada o explosivos.

Finalmente, y de acuerdo al Daily Star, el carácter de una mina a cielo abierto, siendo un enorme hoyo cavado en la tierra, contribuye a un trastorno de la naturaleza y la apariencia del ambiente natural alrededor de ella. El deterioro de la calidad del agua terrestre es un peligro posible. También, las minas a cielo abierto remueven la capa superior del suelo de la tierra cercana, y las filtraciones de agua inesperadas que vengan de estas minas, especialmente de aquellas que extraen carbón u oro, pueden ser peligrosas para la vida en ríos y arroyos cercanos. Esto ocurre porque el sistema de limpiado de los minerales preciosos se realiza en su mayoría llenando los piletones de la excavación con agua con arsénico (ideal por su rapidez de absorsión pero totalmente venenoso para el medio ambiente).




Aunque los riesgos ambientales de la minería a cielo abierto no siempre son reversibles, pueden ser minimizados. Un método para reducir el daño al paisaje natural es llenar una mina agotada con agua para reemplazar la tierra y carbón o minerales removidos. Tales lagos pueden achicar los riesgos asociados con la vida silvestre debidos a una mina agotada, así como restaurar la belleza al paisaje.

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