martes, 27 de septiembre de 2011

La Verdad sobre los Zombies



Por siglos ha pervivido la leyenda de los zombis o muertos vivientes, y hace apenas unos años se contabilizaron más de un centenar de hechiceros creadores de zombis en Nueva York. ¿Realmente existen, o son una especie de autómatas movidos por poderosísimas drogas? He aquí la respuesta.

A principios del siglo XIX, Moreau de Saint-Mery escribió la primera monografía del vudú y en ella adoptó la ortografía Vandoux y propuso una teoría para explicar el origen de esta secta. Según él, la palabra vudú se deriva del nombre de un hereje: Valdesius. Los seguidores de Valdesius, los valdenses, adquirieron tal poderío en la Edad media que llegaron a convertirse en un fuerte dolor de cabeza para la iglesia romana. Su nombre se convirtió en sinónimo de brujería, y a la esencia fundamental de la hechicería se le nombró Vaudoisie.

Sin embargo, la hipótesis de Moreau no era correcta. Investigaciones posteriores determinaron que el nombre del culto, así como el culto mismo, son de origen africano. El Vudú procede del reino de Dahomey, África, de donde partieron numerosas caravanas de esclavos rumbo a América. Según Robert W. Pelton, el culto y las concepciones religiosas de estos africanos tuvieron un mayor arraigo en la isla de Haití.

lfred Métraux, antropólogo que vivió varios años en Haití estudiando el fenómeno, asienta en su obra Vudú, que la traducción más exacta de la palabra es “Ser todopoderoso y sobrenatural”.


PROLIFERACIÓN DE UN RITO

Aunque las creencias y prácticas mágicas del vudú se hallan sobre todo concentradas en la isla de Haití, se difundieron también en los Estados Unidos, Francia y Canadá. Esto se debió a diversos factores, entre los que se encuentran, la cercanía geográfica, el idioma y el comercio de esclavos. El primer centro vudú de los Estados Unidos se fundó en el siglo XVIII, en Louisiana. El rito se extendió a Georgia y Carolina del Sur, y luego a Norte, a los ghettos y barrios humildes de las grandes ciudades industriales.



En 1978 Hugh J. B. Cassidy, jefe de policía del Distrito 77 de Nueva York, calculaba que en Brooklyn, en la zona Bedford-Stuyvesant, había 30 Houmfors (templos) secretos, y ejercían no menos de cien Houngans y Mambos (sacerdotes y sacerdotisas). Estudios recientes revelan que, sólo en Haití, hay más de tres millones y medio de seguidores del vudú.

Este arraigo a la religión vudú por parte del pueblo haitiano no pasó inadvertido para el difunto dictador Francois Duvalier, alias “Papa Doc”. Numerosos artículos periodísticos afirmaban que Duvalier recurrió a la cara oscura del vudú para mantener el dominio sobre ciertos estratos de la sociedad haitiana. Los creyentes del vudú lo consideraban como el Supremo Houngan, y él utilizaba hábilmente este hecho y la ignorancia de sus “súbditos”. Poseía una siniestra policía secreta: tipos salvajes, enmascarados por las gafas oscuras que jamás se quitaban en público, lo cual les daba un aspecto más sombrío. Eran los Tonton Macoutes, que algunos consideraban como magos, y otros como zombis.


¿QUÉ O QUIÉNES SON?

De acuerdo con la tradición haitiana, los zombis son aquellas desafortunadas criaturas que han sido regresadas de la muerte por brujos diabólicos, llamados Bocors, y mantenidos como esclavos. Los zombis son explotados por sus dueños y se reconocen por sus ojos vidriosos, su voz nasal y su aire ausente.

“Un zombi permanece en la misteriosa zona entre la vida y la muerte –dice Métraux-. Se mueven, comen, oyen a los que les hablan, y aún hablan, pero no tienen memoria y conocimiento de su condición”.

Para salvarlos de su destino, los supersticiosos ancianos creen que se les debe “matar” nuevamente, cortándoles la garganta.

Se dice que los zombis son seres tranquilos mientras no comen sal; si llegan a probarla reparan en su condición de esclavos y su ira es incontenible. Matan a su dueño y destruyen sus pertenencias; luego regresan a su tumba.

El escritor americano William H. Seabrook describe así su encuentro con un zombi durante su visita a Haití en 1923:



“Los ojos eran lo peor. No se trataba de mi imaginación. Eran verdaderamente los ojos de un muerto, no unos ojos ciegos , sino abiertos, que miraban hacia un punto indeterminado, sin ver. Toda la cara era algo horrible. Era hueca, como si nada tuviera por detrás. No sólo parecía inexpresiva, sino también incapaz de la menor expresión. En ocasiones previas ya había visto en Haití un montón de cosas fuera de la experiencia normal y en ese instante nauseabundo, casi de pánico, pensé, o mejor sentí: ‘¡Cielo santo!, tal vez estas cosas sean ciertas…’”

La historia más conocida de Seabrook es aquella que dice que ocurrió en el verano de 1918. Aquel verano había sido uno de los mejores para el campo. Se rompieron todos los records de producción de azúcar. Las fincas necesitaban de mano de obra para poder recoger la cosecha.

Una de las plantaciones, pertenecientes a la Haitian-American Sugar Corporation (HASCO), recibió la visita de un grupo de hombres aparentemente desnutridos dirigidos por un capataz llamado Ti Joseph. Dijo que venían de un lugar cercano a la frontera con República Dominicana, un pueblo aislado. Sus muchachos nunca habían salido fuera del pueblo, por lo que se encontraban un tanto nerviosos y deseaban trabajar lejos de los demás campesinos. Se ponía sus servicios a la disposición de los dueños de la finca.

Como el trabajo era mucho y los brazos eran pocos. Los dueños de la plantación aceptaron contratar a los trabajadores. No se arrepintieron. La cuadrilla de Ti Joseph fue la que cosechó la mayor cantidad de caña, sin que se les notara el cansancio. Al final del día se retiraron a sus cabañas a comer y a descansar. La misma rutina la seguirían hasta el domingo. Ese día, Ti Joseph cobró por el trabajo y se dirigió a los bares de la ciudad de Port-au-Prince.

Una de las mujeres de los capataces se dio cuenta que los demás trabajadores se habían quedado en la cabaña. Le pareció que eso no era justo y fue para invitarlos al festival de la iglesia. Al llegar a la feria les dio a cada uno de ellos una bolsa con donas y otra con cacahuates. Cuando comenzaron a comer los cacahuates salados sufrieron una transformación extraordinaria. Comenzaron a llorar y a gritar jalándose el cabello. Pronto corrieron en diversas direcciones.

Días más tarde llegaron a sus casas y fueron reconocidos por sus parientes. Todos habían muerto meses atrás y habían sido enterrados.

Todas estas historias son interesantes como cuentos de terror, pero, ¿existen o no los zombis? Las opiniones están divididas. Los que no reconocen su existencia, sostienen que en la isla, sobre todo en el interior de Haití, hay retrasados mentales, seres que no hablan, o que temen a la gente. A esos, los campesinos los llaman zombis. En cada anormal, en cada loco, en cada ser solitario, los campesinos y supersticiosos ven a un zombi. Otros se preguntan qué puede ganarse si se convierte en zombis a los muertos. ¿Ahorrarse el salario que tendría que pagar a un vivo? Aunque los jornales son bajos en ese país, ese ahorro representan una verdadera diferencia económica.


En cierto sentido tienen razón los escépticos: la imaginación popular es tan grande que convierte a los locos y retrasados mentales en zombis. Sin embargo, para quienes sí creen en ellos, éstos forman parte de la realidad de los poderes de los brujos vudú. No obstante, es probable que muchos de los relatos de supuestos zombis puedan ser originados por observaciones de retrasados mentales ocultos por sus familias. Tal vez, por pena, los declaran muertos mientras los ocultan de la sociedad. Algún descuido hace que escapen, muchos años después, y son identificados como “muertos vivientes”. Así ocurrió en un caso que relata Alfred Metraux. Le presentaron una zombi, pero al día siguiente fue identificada como una joven retrasada mental que se había fugado de su casa, donde sus padres, por lo general, la tenían encerrada bajo llave.

Lo mimo pensaba Seabrook. Su conclusión, luego de meses de estudio, era que los zombis que había visto sólo eran “pobres seres mentalmente débiles, idiotas, forzados a trabajar en el campo”.

Metraux cuenta historias similares a las de Seabrook. Una de ellas dice que una joven que rechazó las proposiciones de un bocor fue amenazada por el brujo. La joven, como era de esperar, enfermó y murió. Por alguna razón que se desconoce, la enterraron en un ataúd muy pequeño, por lo que tuvo que ser doblada del cuello. Al ejercer fuerza para meter el cuerpo en el ataúd, una de las velas cayó dentro y le quemó el pie. Años más tarde la gente aseguró haber visto a la muchacha. Era perfectamente reconocible por su encorvamiento y por el pie quemado. Se dijo que el bocor la había convertido en zombi y la tenía en calidad de amante y criada.

El antropólogo británico Francis Huxley relata una historia que a su vez le contó un cura católico. En 1959 se encontró un zombi vagando por el pueblo. Entre varios ciudadanos lo llevaron a la comisaría, pero la policía estaba tan aterrada que decidieron ponerlo en la calle nuevamente. Alguien sugirió darle agua con sal. El zombi pudo, al fin, decir su nombre. Buscaron a su tía, que vivía cerca de la comisaría. La mujer lo identificó plenamente y dijo que había sido enterrado cuatro años atrás. El zombi reveló el nombre del brujo que lo había mantenido cautivo y dijo que había más como él en la plantación. Se trataba de un bocor muy poderoso. La policía se limitó a enviar una nota ofreciéndole la devolución de su zombi.

Dos días más tarde encontraron al zombi. Esta vez definitivamente muerto. Al fin se decidió ir por el brujo, pero no lo encontraron, ni a su mujer, ni al resto de los zombis.

Otra historia más. Un hombre rico se detuvo muy cerca de un almacén debido a una ponchadura de llanta. Pasó un anciano y le invitó un café mientras esperaban a un amigo para que les ayudara a cambiar el neumático. Mientras tomaban café, el viejo le dijo que era un bocor. Su invitado mostró de manera educada su escepticismo. Ante esto el brujo le miró inquisitivamente y le preguntó si había conocido al señor Célestin, que había muerto seis meses antes. El hombre rico dijo que casualmente eran amigos entrañables. “¿Le gustaría verle?” murmuró el brujo. Entre asombrado y curioso, el invitado asintió levemente con la cabeza. El anciano restalló su látigo seis veces y se abrió una puerta. Con pasos torpes, mirada perdida y en actitud sumisa entró Célestin. El hombre rico le adelantó su taza de café, pero el brujo se interpuso. Le explicó que era muy peligroso dar a una persona muerta algo en la propia mano. Ordenó que se retirara el zombi y luego le explicó que otro brujo se lo había vendido por 12 dólares.




PARA FABRICAR UN ZOMBI

Los que creen en ellos han elaborado inclusive interpretaciones acerca de su creación. Según ellos, muchas personas ávidas de riqueza, honores, salud o éxito, solicitan un favor de un brujo bocor. Este puede exigirles a cambio su espíritu. Si el creyente acepta las reglas establecidas por el bocor, el mago comienza su trabajo. Pasa el tiempo, y una noche el brujo llega hasta la cabaña de su “cliente”. Viene montado en su jumento, pero dando la cara ala grupa. Desciende, arrima su boca a cualquier grieta y aspira el alma del desgraciado, encerrándola en un cobi (una botella con tapón de rosca). El infortunado cae en una especie de trance y no tarda en fallecer. Al día siguiente sus parientes lo encuentran muerto y, luego de velarlo, lo entierran. Después, el hechicero acude al cementerio e invoca a los Loas o dioses principales, mayormente al Barón Samedi (el demonio) y lanza un grito de exhorto al cadáver. Hace que sus ayudantes lo desentierren. Pronuncia el nombre de la víctima y, puesto que el brujo tiene su alma, la persona muerta tiene que levantar la cabeza en señal de respuesta. Al hacerlo, el bocor pasa momentáneamente por debajo de la nariz la botella con su alma. El muerto se reanima. Rápidamente los ayudantes le amarran las muñecas. Lo suben sobre el asno y el brujo se lo lleva en ancas hasta su choza, mientras sus ayudantes se quedan a cerrar cuidadosamente la tumba. El brujo debe pasar por la casa de su víctima para asegurarse que éste nunca más reconozca el camino. Al llegar a su destino, el bocor le da una droga para revivirlo. Al volver a la vida, el “muerto” da sus primeros vacilantes pasos como si fuera un robot. El zombi comerá, hablará, escuchará, caminará y verá, pero carecerá de recuerdos y no tendrá conciencia de su estado.

Otros compran a los brujos un baka (literalmente “punto caliente”), loa maligno o alma zombi que se compromete, bajo ciertas reglas y condiciones que establece el bocor, a servir a quien lo adquiere. Por lo regular las condiciones del baka consisten en exigir a su dueño constantes víctimas humanas para saciar su apetito, de preferencia los parientes o amigos del comprador. Finalmente, después de cierto número de años, establecido en el contrato, el bocor se apodera del alma del comprador y lo convierte en zombi para seguir el mismo proceso.

La palabra baka también designa a los espíritus malignos que merodean por los bosques y poblados bajo la apariencia de diversos animales y monstruos desconocidos.

Los haitianos adoptan diversas precauciones para no ser convertidos en zombis. Los que tienen recursos entierran a su muertos bajo una sólida obra de albañilería. Otro lo hacen en u patio trasero o cerca de un camino muy transitado. La mayoría montan guardia continua en el cementerio hasta estar seguros de que el cuerpo se ha descompuesto. Los más drásticos “matan” de nuevo al cadáver. Hay quien coloca un puñal en el ataúd para que sea el propio muerto el que se defienda al momento en que llega el bocor. También les llenan la boca con tierra y les cosen los labios para que no puedan responder al brujo cuando les llama por su nombre.




¿REALMENTE MUEREN?

En su artículo Voodoo Death, el fisiólogo de la Universidad de Harvard, Walter B. Cannon, describe el proceso por medio del cual un creyente en el vudú puede, si se cree víctima de un hechizo, hacerse morir de miedo a sí mismo. El shock autoinducido, que paraliza la circulación y determina que los órganos vitales dejen de funcionar, faltos de oxígeno, puede ser provocado simplemente, según el doctor Cannon, por el “funesto poder de la imaginación obrando a través de un terror desenfrenado”.

En este caso sí se obtiene la muerte, no por los poderes de un muñeco vudú o de un brujo bocor, sino por el mismo poder de la autosugestión. Pero ¿qué ocurre en el caso de los zombis?

Ciertos estudios afirman que en realidad el paciente no muere. Es víctima de alguna droga vegetal proporcionada por el brujo, que lo deja en estado de catalepsia, que, como sabemos, hace pensar a los presentes que la víctima ha fallecido. De modo que, para evitar la descomposición del cadáver, los entierros ocurren a las pocas horas del fallecimiento de las personas. Si en realidad no se trata de una muerte real, sino de un estado de catalepsia, esa noche el brujo sacará a la víctima de su tumba. La revivirá usando otras drogas y apelando a ciertas raíces que afectan los centros nerviosos y el cerebro, los dejará sin voluntad. A partir de entonces será como un autómata pero no un zombi (muerto vivo).

Adamson, un especialista americano, afirmó haber descubierto un alcaloide extraído de la planta Kingo-liola, que produce unos efectos fisiológicos de muerte aparente. Otros vegetales (principalmente los del género solanácea, como la Branched calalve), provocan un brusco descenso del ritmo cardiaco, temperatura y otras funciones fisiológicas, sin llegar a provocar la muerte, dejando en ese estado cataléptico o de letargo a quien ingiere su pulpa macerada y filtrada.

Dice el siquiatra español Jiménez Del Oso: “Podríamos imaginar que la víctima así tratada sufra un deterioro neurofisiológico grave, convirtiéndose en un ser al que puede sometérsele mediante sugestión u otras artimañas”.




UNA EXPLICACIÓN: LAS DROGAS

Fue el doctor canadiense, de origen haitiano, Emerson Lamarque Douyon quien supuso que el fenómeno de los zombis tenía un fondo de verdad. No se trataba de actos de brujería ni de verdaderos “muertos vivientes”, sino de los efectos de algunas drogas.

“Estoy completamente convencido de que lo zombis existen –declaró el doctor Douyon-. Sé que existen porque los he visto con mis propios ojos. Nos estamos enfrentando con individuos de carne y hueso que han caído en un estado de muerte aparente producido por drogas. Se les ha declarado muertos y han sido inhumados. Luego son exhumados y reanimados por hechiceros vudú quienes les administran drogas”.

El doctor Douyon ha pasado los últimos 25 años denunciando fraudes parapsicológicos. Pasó una temporada de 18 meses en Haití estudiando el fenómeno zombi y el culto vudú mientras tenía a su cargo la dirección del Centro Psiquiátrico de la Clínica Médica Albert Schweitser de Port-au-Prince. Logró reunir tres zombis en su clínica: dos hombres y una mujer. Encontró rastros de seis drogas vegetales en su sangre.

“Esas drogas producen un estado cataléptico con el que su pulso y su presión sanguínea son casi imperceptibles. Sin embargo, permiten la oxigenación del cerebro impidiendo así que se produzcan lesiones mientras son enterrados”.

Los futuros zombis, una vez declarados muertos y sepultados públicamente, son exhumados por el hechicero vudú que les suministró la droga. Los brujos logran esclavizar a estas gentes por el resto de sus vidas, manteniéndolos en un estado de idiotez, agregando pequeñas cantidades de la misma droga, como parte de su dieta diaria. Se han dado casos, sin embargo, en que los zombis han logrado escapar del embrujo y volver a su vida normal. Estos casos los veremos más adelante.

En un principio Douyon desconocía la naturaleza exacta de la droga, aunque sospechaba que era extraída de algunas flores de la familia de la Datura. Para comprobar su hipótesis, Douyon inyectó una poción de un extracto de esta planta a perros y ratones. Detectó un descenso notorio en sus signos vitales y actividad motora. Los animales pierden su vivacidad y entran a un estado comatoso que dura unas tres o seis horas, dependiendo de la dosis inyectada. Una vez pasado este tiempo, los animales sujetos al experimento se recuperaron totalmente.

El Área 51

El Área 51 es una base militar y un destacamento remoto de la Base de la Fuerza Aérea de Edwards. Las instalaciones están ubicadas en una región sureña de Nevada, al oeste de Estados Unidos y a unos 133 km al noroeste de la ciudad de Las Vegas. Situada en el centro, a largo de las tierras baldías de Groom Lake, es un vasto aeródromo militar secreto. La principal finalidad de la base es la de apoyar el desarrollo de sistemas de armas y llevar a cabo pruebas con aeronaves experimentales. El secreto que rodea a la base y la política contradictoria del gobierno de los Estados Unidos afirmando que tal base no existe, ha llegado a convertirse en el tema principal de las teorías de conspiración y el fenómeno OVNI. Entre sus usos también parece estar el asignado por la CIA como uno de los puntos desde el cual partían vuelos espía en dirección a la URSS.

El nombre Área 51 proviene de una división en zonas que hizo el gobierno estadounidense para la administración de servicios con la intención de designar una porción del desierto de Nevada. Otros nombres con los que se conocen las instalaciones son: Dreamland, Paradise Ranch, Home Base, Watertown Strip, Groom Lake y Homey Airport. La región es parte de la Zona de Operaciones Militares de Nellis y conocido por los pilotos militares como “The Box” o “La Caja".



La naturaleza reservada y la indudable conexión con investigaciones de aeronaves clasificadas, junto con informes de fenómenos extraños, han conducido al Área 51 a convertirse en una pieza central del folclore moderno de los ovnis y teorías de conspiración. Algunas de las actividades poco convencionales que se dijeron estar en curso en el área 51 incluyen, el almacenaje, examen e investigación de una nave espacial extraterrestre incluyendo material supuestamente recuperado en Roswell), el estudio de sus ocupantes (vivos y muertos) y la manufactura de naves basadas en tecnología extraterrestre. Bob Lazar afirmó haber estado involucrado en dichas actividades, y también afirmó que el motor de estas naves funcionarían por medio del elemento químico nº 115, el Ununpentium (nombre temporal dado al elemento químico), y del que sólo se han podido crear isótopos.
Reuniones o labores comunes con extraterrestres. El desarrollo de exóticas armas de energía para aplicaciones de defensa estratégica SDI [Strategic Defense Initiative]) y dispositivos para la manipulación del clima.

El desarrollo de los viajes en el tiempo y tecnología de teletransportación.
El desarrollo de extraños y exóticos sistemas de propulsión en relación con el proyecto Aurora.
Actividades relacionadas con un supuesto y único gobierno mundial en la sombra o la organización Majestic 12.

Muchas de las hipótesis hacen referencia a instalaciones subterráneas en Groom Lake o en Papoose Lake, a unos 12 km al sur, y teorías acerca de un sistema de ferrocarril subterráneo transcontinental.
También es famosa como tema de muchas teorías de conspiración del fenómeno ovni, ya que para los seguidores y fanáticos de teorías conspiratorias, ovnis y extraterrestres, el Área 51 es una instalación militar donde el Gobierno de los Estados Unidos oculta, estudia y experimenta tecnología de origen extraterrestre.


En esta foto panorámica del área 51, tomada por Google Earth, se pueden apreciar una serie de “caminos” que rodean las instalaciones del área, así como hangares y otros edificios. Estos caminos han crecido casi el triple desde sus inicios, en la guerra fría.

 Cosas que llaman la atención:

 -         El Área 51 tiene la pista de aterrizaje más grande del mundo.

-         No aparece en los mapas oficiales de los Estados Unidos.

-         Muchas personas ligadas a los secretos guardados en la base, han desaparecido misteriosamente.

-         Algunos aseguran que el verdadero secreto del Área 51 no está relacionado con el fenómeno OVNI, sino con materiales o sustancias dañinas para los humanos; la carretera que conduce al lugar es conocida como “La carretera de las viudas” pues muchos de los trabajadores, se dice, han muerto a causa del contacto con dichas sustancias. Incluso, en 1994 las viudas de unos trabajadores del Área 51 demandaron a la Fuerza Aérea estadounidense y a la Agencia de Protección Ambiental por haber expuesto a sus esposos a sustancias químicas desconocidas que habían sido quemadas cerca de Groom Lake.

lunes, 19 de septiembre de 2011

La Biblia del Diablo


Un monje a punto de ser ajusticiado, recibe un reto para salvar su vida, si conseguía escribir un libro en una noche para expiar sus culpas se salvaría, pero… Algo sobrenatural pasó .... ¿Pacto con el diablo? ¿Qué es lo que escribió? Un enigmático libro de unos 70 kilos de peso y de grandes dimensiones, escribió una Biblia pero, no una cualquiera, escribió ¡LA BIBLIA DEL DIABLO!.

La Biblia del Diablo, por su tamaño es el mayor manuscrito medieval del mundo. Esta enigmática obra que causa asombro, admiración y extrañeza, fue robada por tropas protestantes suecas del Castillo de Praga durante la Guerra de los Treinta Años, en el siglo 17. En esta prolongada contienda se enfrentaron el bando católico y el protestante.

La Guerra de los Treinta Años empezó en 1618 en Praga como un enfrentamiento entre los estamentos protestantes checos y la Casa de los Habsburgo, fiel al catolicismo ortodoxo. Los Habsburgo reinaban en Bohemia desde 1526 después de haber quedado vacante el trono checo.

La defenestración de altos cargos católicos por nobles protestantes, en el Castillo de Praga, acaecida en verano de 1618, fue el detonador de una conflagración internacional en la que se enfrentaron durante 30 años en el continente europeo la Unión Protestante y la Liga Católica.

Aunque pudiera parecer que en esa contienda religiosa nada beneficiaria más a las tierras checas que el avance victorioso de las tropas protestantes, la última fase de la guerra demostró que sus soldados robaban y saqueaban al igual que las huestes del bando católico. En julio de 1648 cuando ya se acercaba el fin de la Guerra de los Treinta Años, las tropas suecas del bando protestante tomaron a traición la ciudad y el Castillo de Praga.

En vez de entregarse al habitual robo, los suecos se interesaban por un botìn muy especifico: Cumpliendo las tajantes ordenes de la reina sueca Cristina, en el Castillo de Praga saquearon las colecciones de obras de arte y de objetos raros, reunidas por el emperador Rodolfo II. Como botín de guerra fueron trasladados a la capital sueca de Estocolmo cuadros y esculturas de inestimable valor…y también un gigantesco libro manuscrito. Según fuentes de la época, a dos hombres les costó cargar con el libro, tan pesado era.

El voluminoso códice fue inscrito en el catalogo de las colecciones de la soberana sueca como una misteriosa rareza, como obra diabólica de un monje, enterrado vivo en una pared. La reina Cristina valoraba extraordinariamente el enigmático manuscrito que desde 1650 encabezaba el catalogo de sus colecciones.


El Codex Gigas (en latín significa "libro grande"), también conocido como Código Gigas, Código del Diablo o Código de Satanás, es un antiguo manuscrito medieval en pergamino creado a principios del siglo XIII y escrito en latín presuntamente por el monje Herman el Recluso del monasterio de Podlažice (en Chrudim, centro de la actual República Checa). Fue considerado en su época como la "octava maravilla del mundo" debido a su impresionante tamaño (92 × 50,5 × 22 cm, el manuscrito medieval más grande conocido), su grosor de 624 páginas y su peso de 75 kg.1 Está iluminado con tintas roja, azul, amarilla, verde y oro, tanto en mayúsculas capitales como en otras páginas, en las que la miniatura puede ocupar la página completa. Se encuentra en un excelente estado de conservación.

La leyenda señala que el autor del Codex Gigas fue un monje Benedictino condenado a ser emparedado vivo por un grave crimen y, para que la pena le fuera condonada, el monje propuso crear una obra monumental que honraría al monasterio, un códice que contendría la Biblia y todo el conocimiento del mundo. El tiempo estipulado por el mismo monje fue de una noche.

La tarea del monje era sobrehumana, por lo que se cuenta que solicitó la ayuda del mismo Satanás, el cual aceptó crear el libro en una noche poniendo como condición aparecer su imagen en una de las páginas... Ademàs de ciertos rituales e invocaciones satánicas capaces de abrir las puertas de Los Infiernos...


El 24 de septiembre de 2007, después de 359 años, el Codex Gigas regresó a Praga como préstamo de Suecia hasta enero de 2008 (exhibido en la Biblioteca Nacional Checa), protegido por una tapa de madera, fue expuesto al mismo tiempo que otros documentos relacionados con la Edad Media.

Actualmente se encuentra en exhibición en la Biblioteca Nacional de Suecia, custodiado por todo un destacamento de gendarmes las 24 hs. del día.

martes, 13 de septiembre de 2011

El terrorífico Martes 13


“No te cases ni te embarques” dice el dicho. Pero ¿a quién se le ocurrió que el martes 13 era día de mala suerte? El número 13 se asocia a todo tipo de males. Las leyendas nórdicas hablan de 13 espíritus del mal; la venida del Anticristo y la Bestia aparecen en el capítulo 13 del Apocalipsis; en el Tarot, este número hace referencia a la muerte, y en la Última Cena de Jesucristo, luego de la cual fue crucificado, los discípulos eran trece.




El día martes no se queda atrás

“Marte”, según la mitología griega, es el Dios de la guerra, por lo cual el día martes está regido por el planeta rojo, el de la destrucción, la sangre y la violencia. Además, la leyenda dice que un día martes 13 se produjo la confusión de lenguas en la Torre de Babel.

Razones sobran si se quiere pensar que el martes 13 es un día de desgracias y mala suerte. Eso sí, las connotaciones negativas que se le dan al martes 13 no tienen fundamentos científicos ni religiosos, por lo cual se debe tener muy en claro que sólo se trata de un mito.

Incluso hay mucha gente que lo ha tomado al revés, por lo cual dentro de sus creencias, lo consideran como un día de buena suerte. Tanto es así, que durante ese día muchos apuestan por ese número en los juegos de azar.

Pero cuidado, que estas creencias también se aplican cuando el calendario marca el viernes 13, ya que la tradición anglosajona considera el día viernes como día de mal por ser el día en que Cristo fue crucificado, a eso se le suman los trece discípulos…

Además, la unión del viernes y el 13 se popularizó como consecuencia de la serie de películas de terror “Viernes 13″ (“Friday the 13th”). En otras palabras, la tradición anglosajona del viernes corresponden a nuestro martes, aunque a estas alturas, existen personas que consideran ambos días “de mala suerte”.



La mala suerte y la historia

La mala suerte asociada a este día se remonta a los griegos y al Dios Marte. Sin embargo, también viene de la mitología nórdica (celtas, druidas, normandos, vikingos) en la era pre – cristiana.

Se cuenta que a un banquete en el Valhalla fueron invitados doce dioses. Loki, el espíritu de la pelea y el mal, llegó sin invitación con lo cual el número de los presentes llegó a 13. En la lucha que se produjo para expulsar a Loki, Balder, el favorito de las deidades, encontró la muerte.

Esta fue una de las primeras referencias escritas sobre el “infortunio” relacionado con el trece. Desde Escandinavia, la superstición se difundió a través de Europa, hacia el sur y al comenzar la era cristiana ya estaba establecida en los países mediterráneos.

Entonces, se dice que esta creencia fue reforzada con el episodio de la Última Cena. Y desde ese momento, invitar a trece personas a una cena significa buscar un desastre, lo que se cree hasta el día de hoy.

En 1978 la revista británica “Gentlemen’s Magazine” cito una estadística según la cual, como promedio, una de cada trece personas reunidas en una habitación moriría antes de un año. Y si se le quiere seguir buscando la “quinta pata al gato”, hay muchos que toman en cuenta que las experiencias vitales del ser humano son 12, por lo cual una más, es decir, trece, significaría una anormalidad abominable.

¿Cuáles son estas experiencias vitales? El yo, la posesión, la comunicación, el instinto, la creación, el servicio, la unión en pareja o en alianza; la sexualidad profunda, la trascendencia, espiritualidad o religiosidad; el poder; la proyección o los sueños y el dolor o la soledad.

Además, y de acuerdo a la astrología, doce son las casas del universo astrológico, por lo cual una más rompe el modelo.

martes, 28 de junio de 2011

Vampiros Reales

Existieron realmente los vampiros... quizás si !!!

Gabrielle Erzsebeth Bathory mejor conocida como la Condesa Sangrienta es una de las figuras más tenebrosa y enigmática, y uno de los casos de vampirismo más famoso.
Nace en Transilvania en 1560 dentro de una de las familias más poderosas y ricas del país. Se dice que a los 4 o 5 años de edad la pequeña Elizabeth sufrió de violentos temblores y convulsiones. A los trece queda embarazada de un sirviente. El muchacho fue castrado y lanzado a los perros, y Elizabeth fue enviada a un remoto castillo familiar para que diera a luz. Se hizo desaparecer al bebé.
A diferencia de la mayoría de la gente de su tiempo, Elizabeth poseía una inteligencia notable; hablaba perfectamente el húngaro, el latín y el alemán. Su cultura era extensa y sus modales impecables. Se piensa que ya en esa época el marido y la familia de Elizabeth conocían sus inclinaciones sádicas, pero estas actitudes no eran extrañas en la aristocracia, por lo que nadie consideró el asunto como relevante.


Cierto día, una de sus criadas le tiró de los cabellos accidentalmente mientras la peinaba. Elizabeth la abofeteó y su anillo le arranco un pedazo de piel por lo que se salpicó la mano con la sangre de la muchacha. De inmediato, Elizabeth sintió que su piel en esa zona obtenía la frescura de su joven criada. Allí despertó el monstruo. Inmediatamente llamó a Johannes y a Thorko; desnudaron a la muchacha, le cortaron la garganta pronunciando diabólicas letanías y la desangraron en una tina. Ese día Elizabeth se dio su primer baño en sangre humana.
En aquella época, la pérfida condesa, generalizó su práctica de beber sangre directamente mediante mordiscos en las mejillas, los hombros y los senos. Azotaba a las desafortunadas y no en la espalda, como era la costumbre, sino en los pechos; de esta manera podía ver los rostros aterrorizados y presos del dolor. En su obsesión creía que la sangre la mantendría siempre bella.
Podía hacerlo, ya que su propia sangre estaba afectada por una sombría enfermedad denominada porfiria...
Entre la realidad y la ficción, los afectados por la porfiria sufrían la maldición de ser vampiros ante los ojos de los demás. Pero, ¿qué es exactamente la porfiria? Se trata de una enfermedad producida por la acumulación de compuestos porfíricos en el organismo (una sustancia denominada porfirina). Esto produce el deterioro de la piel que se deforma y se cubre de ampollas y heridas, además de la deformación de los huesos.



Cuando se padece la enfermedad se recomienda una serie de medidas para paliar sus efectos o al menos reducirlos, independientemente de su tratamiento médico. Es justo aquí donde se relacionan fantasía y realidad. Los enfermos de porfiria deben protegerse de los rayos solares ya que estos producen un incremento de los efectos de la enfermedad sobre la piel.
A su vez, se pueden producir mutilaciones de orejas, nariz e incluso labios. Normalmente se desarrolla anemia, por lo que el enfermo presenta un aspecto prácticamente cadavérico. Aunque no está comprobado científicamente, parece ser que las sustancias químicas de los ajos, incrementan el efecto de la luz solar sobre la piel.
La rara enfermedad de Gunter, (Porfiria eritropoyética congénita) Es una de las mas raras de la “porfiria”, existen aproximadamente de 200 a 300 casos en el Mundo. Su extrema sensibilidad a la luz solar, hizo creer desde el medioevo hasta el ignorante presente, que se trataba de casos de vampirismo. Las lesiones, provocan dolorosas atrofias en la piel, que van destruyendo o mutilando el rostro o cuerpo del afectado.
Toda esta serie de características de la porfiria junto con el desconocimiento que generan este tipo de enfermedades, originaron que muchos enfermos sufrieran el rechazo de la sociedad que llega hasta nuestros días.



Polidori, Stoker, y tantos otros, bebieron de este compendio de factores para desarrollar sus obras. De ahí hasta la actualidad, la literatura se ha visto enriquecida con este tipo de personas, filón de grandes relatos.

jueves, 16 de junio de 2011

Ezequiel Treister y los Agujeros Negros

Un agujero negro es un cuerpo celeste con un campo gravitatorio tan fuerte que ni siquiera la radiación electromagnética puede escapar de su proximidad. Un campo de estas características puede corresponder a un cuerpo de alta densidad con una masa relativamente pequeña -como la del Sol o menor- que está condensada en un volumen mucho menor, o a un cuerpo de baja densidad con una masa muy grande, como una colección de millones de estrellas en el centro de una galaxia.

Es un “agujero” porque las cosas pueden caer, pero no salir de él, y es negro porque ni siquiera la luz puede escapar. Otra forma de decirlo es que un agujero negro es un objeto para el que la velocidad de escape es mayor que la velocidad de la luz, conocido como el ultimo límite de velocidad en el universo.


Todo agujero negro está rodeado por una frontera llamada “horizonte de eventos”, de la cual no se puede escapar. Cualquier evento que ocurra en su interior queda oculto para siempre para alguien que lo observe desde afuera. El astrónomo Karl Schwarszchild demostró que el radio del horizonte de eventos, en kilómetros, es tres veces la masa expresada en masas solares; esto es lo que se conoce como el radio de Schwarzschild. Este radio es un filtro unidireccional, pues cualquier cosa puede entrar, pero no salir. La masa de un cuerpo y su radio de Schwarzschild son directamente proporcionales.

Además según la relatividad general, la gravitación modifica el espacio - tiempo en las proximidades del agujero.

Un agujero negro es un objeto que tiene tres propiedades: masa, espin y carga eléctrica. La forma de la material en un agujero negro no se conoce, en parte porque está oculta para el universo externo, y en parte porque, en teoría, la material continuaría colapsándose hasta tener radio cero, punto conocido como singularidad, de densidad infinita, con lo cual no se tiene experiencia en la Tierra.

En teoría, los agujeros negros vienen en tres tamaños: mini agujeros negros, agujeros negros medianos y agujeros negros supermasivos.

Señales de agujeros negros gigantes que ingerían gas desde los orígenes del universo mostrarían que esos glotones del cosmos crecieron al mismo tiempo que sus galaxias desde el inicio de los tiempos, según revela un estudio realizado por un equipo de astrónomos que está liderado por el científico argentino Ezequiel Treister.



"Hasta ahora, no teníamos idea del papel de los agujeros negros en estas primeros galaxias, o si existían", señaló Ezequiel Treister, quien se desempeña en la Universidad de Hawai y es el autor principal de un estudio que publica esta semana la revista Nature. "Ahora sabemos que están allí, y están creciendo frenéticamente", señaló el científico.

Las observaciones mostraron que entre el 30 y el 100 por ciento de las galaxias distantes contienen un agujero negro creciente. Extrapolando estos resultados a observaciones más pequeñas del cielo raso, se calcula que hay por lo menos 30 millones de agujeros negros en el Universo temprano.

En los lejanos quasares, luminosos núcleos activos de galaxias, los astrónomos ya habían descubierto agujeros negros de más de mil millones de masas solares, que habrían existido menos de mil millones de años después del Big Bang.

Los autores del nuevo estudio, que apareció en la revista científica británica Nature, estudiaron una muestra más amplia de agujeros negros que se supone están en el centro de unas 200 galaxias muy lejanas detectadas por el telescopio espacial Hubble.


Estas galaxias al parecer existieron de 700 a 950 millones de años después del Big Bang. Por lo tanto, su luz habría viajado cerca de 13.000 millones de años en el cosmos antes de ser captada por el Telescopio Espacial Hubble.

¿Cómo detectar agujeros negros a tales distancias en el tiempo y en el espacio? Los gases y los polvos se arremolinan a gran velocidad antes de ser devorados por esos ogros del espacio, emitiendo rayos X. Gracias a esos registros el equipo logró detectar las ínfimas radiaciones -unos pocos fotones X de alta energía por galaxia-, que franquearon tales distancias.

Tras haber adicionado y ampliado las radiaciones de los agujeros negros de unas 200 galaxias estudiadas, el equipo de Treister cree que "los agujeros negros han crecido junto con las galaxias que los han albergado a lo largo de toda la historia del cosmos".



Concluyen que esos agujeros negros -ocultos por la gran cantidad de gases y polvo que absorbían la mayor parte de las radiaciones, salvo los rayos X-, "crecieron significativamente más rápido" durante los primeros tiempos de lo que se creía hasta ahora.

viernes, 3 de junio de 2011

La Oxitocina que amanza a los hombres

Lograr que los hombres comprendan mejor a las mujeres podría ser tan sencillo como aplicar un spray. Eso sí: el spray debería tener como componentes esencial a la oxitocina, ya que esta hormona podría promover la empatía masculina y su capacidad para comprender los gestos de aprobación o desaprobación de las otras personas.



A dichas conclusiones llegó un estudio realizado por investigadores del Instituto Cambridge Babraham (Reino Unido) y la Universidad de Bonn (Alemania), que analizaron el efecto de la oxitocina sobre la sensibilidad masculina.

Esta hormona se asocia a las mujeres ya que desencadena el trabajo de parto y contribuye a fortalecer el vínculo entre una madre y su hijo. A su vez, la oxitocina se relaciona con sentimientos como el amor y la confianza, y se libera en grandes cantidades durante el orgasmo.





“Nuestro estudio muestra por primera vez que la oxitocina modula la empatía emocional”, asegura René Hurlemann, parte del equipo de investigación europeo.

Los investigadores trabajaron con un grupo de voluntarios: la mitad de ellos participó bajo el efecto de una buena dosis de oxitocina en spray nasal, mientras que el resto recibió un placebo. Todos observaron fotos con una fuerte carga emocional, como un niño gritando y un hombre llorando, y luego explicaron que sintieron por las personas retratadas en las imágenes.
Hurlemann subrayó que los hombres bajo el efecto de la oxitocina mostraron “niveles de empatía emocional significativamente mayores que los registrados para el grupo placebo”.
En un segundo experimento, los participantes (nuevamente divididos entre los que recibieron dosis de oxitocina reales y los que usaron un placebo) completaron un test en una computadora. Cuando sus respuestas eran correctas el monitor mostraba un rostro de aprobación, mientras que ante los errores surgía una cara de desaprobación.



“Otra vez el grupo con la oxitocina respondió claramente mejor a la respuesta de los rostros, en comparación con los voluntarios que recibieron el placebo”, dijo Keith Kendrick, otro de los autores.
Los investigadores creen que, en el futuro, este conocimiento podría servir para desarrollar una medicación útil para tratar enfermedades como la esquizofrenia, que suelen generar un menor acercamiento social.

domingo, 29 de mayo de 2011

El Turco de Kempelen

En el año 1770, Wolfgang von Kempelen, inventor, presenta a la emperatriz María Teresa de Austria “El Turco”, un autómata capaz de jugar al ajedrez… ¡y vencer! Tras el inicial revuelo causado por el artefacto, hay un gran número de solicitudes para poder jugar contra la máquina, pero su inventor las rechaza casi todas, arguyendo que estaba más interesado en seguir investigando en máquinas de vapor que en la bagatela que era El Turco.

Diez años pasaron, y el emperador José II requirió a Kempelen que reconstruyera al Turco (pues este había sido desmontado tras una de sus últimas partidas) y lo llevara a Viena, como agasajo para su invitado Pablo I de Rusia (que más tarde sería Zar). Una petición del emperador es difícil de rechazar (y más por aquella época), por lo que el inventor no tuvo más remedio que revivir al autómata y llevarlo a Viena.


Semejante invento llamó la atención del futuro zar, que recomendó a Kempelen que hiciera una gira por Europa, exponiendo el ingenio. Aunque en un principio rechazó la oferta, Kempelen acabaría aceptando. En 1773, el Turco comienza su gira por Europa, jugando contra ajedrecistas de la talla de Philidor (uno de los grandes de aquél tiempo). Si bien Philidor ganó la partida que jugó contra la máquina, ésta fue (en sus propias palabras) “la partida más dura que había jugado nunca”. La gira incluyó países como Francia, Gran Bretaña y la actual Alemania.

Todo llega en esta vida, y Wolfgang von Kempelen muere un 26 de marzo de 1804. Sin embargo, tras la muerte del inventor, el autómata aún seguía con vida y fue vendido en 1808 a Johann Nepomuk Mälzel por uno de los hijos de Kempelen. Como nota curiosa, decir que Mälzel inventó el metrónomo. El Turco entraba en una nueva etapa, en la que llegaría a jugar contra Napoleón Bonaparte (1809).

Con semejante artefacto entre manos, Mälzel no puede resistirse, y empieza a viajar por el mundo, exponiendo al turco como ya había hecho su inventor, y organizando partidas. En su gira incluyó también América. Finalmente, Mälzel murió en un viaje en 1838, dejando el Turco a cargo del capitán del barco en el que viajaba.

Pero, ¿era realmente el Turco un refinado autómata jugador de ajedrez? Siento decepcionarlos, pero no... No era más que una elaborada treta, en la que un jugador de nivel se deslizaba en el interior de El Turco. En la presentación, se abrían diversas puertas que mostraban el interior del artefacto, mostrando diversos engranajes y maquinaria. Sin embargo, había una pequeña sección en el interior, donde la persona que manejaba al Turco podía esconderse, evitando así destapar el engaño.



El jugador encargado de manejar al Turco en la época de Kempelen continúa siendo un misterio, pero la lista de jugadores detrás del ingenio mientras éste estuvo en posesión de Mälzel es larga: Johann Allgaier, Boncourt, Aaron Alexandre, William Lewis, Jacques Mouret y William Schlumberger.

Durante la larga vida profesional de El Turco, surgieron diversas voces avisando de que seguramente se trataba de una engañifa. La más famosa de ellas, la de Edgar Allan Poe, que le dedicó un escrito: Malzel´s Chess Player, publicado en 1836.

Tras el Turco, surgieron diversos autómatas jugadores de ajedrez: Ajeeb, Mephisto… Todos ellos eran un fraude. Hay que esperar al año 1912 para encontrar el primer autómata ajedrecista. Es en este año cuando un español, Leonardo Torres Quevedo, construye el Ajedrecista. No obstante, este autómata no juega al ajedrez, sino que es capaz de jugar rey y torre contra rey. Más recientemente, hemos tenido los famosos duelos hombre vs. máquina con Kasparov y Deep Blue la computadora, como protagonistas

lunes, 28 de marzo de 2011

Los Monstruos Sagrados del Cine de Terror



Se muy bien que me acusarán de ser parcial en la selección o buscar solo a los grandes de la Universal o la Hammer (dos de las productoras de cine que dominaron el mercado del terror gótico entre los años ´60 y ´70)... Pero mi corazoncito me lleva a venerar a estos monstruos sagrados, por ser los actores que mas han hecho en la historia del cine por el genero de terror y fantástico...
Sinó lean sus biografías y juzguen por si mismos ...

PETER CUSHING

Peter nació en Inglaterra, mas precisamente en el pueblo de Kenley el 26 de Mayo de 1913 y murió el 11 de Agosto de 1994.-Mientras estudiaba teatro, Cushing se mantuvo trabajando como empleado en una oficina topográfica.

Tras su debut en 1935, en 1939 viajó a América, donde trabajó en varios films y obras de Broadway.A principio de los 50 se conviertió en estrella de la televisión por su participación en una serie de moda en aquel entonces.- Pero no es hasta 1957, en "La Maldición de Frankenstein" cuando logró su primer gran papel en el celuloide.

Sería la primera de 19 películas para la Hammer Films, en muchas de ellas junto a Christopher Lee y encarnando los papeles del Barón Frankenstein, el cazavampiros Van Helsing o el detective Sherlock Holmes en repetidas ocasiones. Inevitablemente, queda encasillado en este tipo de papeles, y realizó durante los 70 varios films de terror, aparte de varias obras en el teatro.- Asi que entre afilar estacas y cazar vampiros; pelear contra el Profesor Moriarty y armar y desarmar al pobre Frankenstein varias veces fué transcurriendo su carrera cinematográfica.-

Entre sus últimas apariciones, no se puede sino destacar su interpretación del malvado gobernador Moff Tarkin en la Guerra de las Galaxias.
Tras su último papel en Top Secret, Cushing se retira de los escenarios y escribe 2 libros de memorias antes de fallecer en 1994 a los 81 años.

VINCENT PRICE

Vincent Leonard Price nació el 27 de mayo de 1911 en la ciudad de St. Louis, estado de Missouri (Estados Unidos), en una familia de posición acomodada. Muy buen estudiante y amante de la cultura, se licenció en Historia del Arte por la prestigiosa Universidad de Yale y posteriormente amplió estudios en la Universidad de Londres.
A mediados de los años 30, Vincent ocupó todos sus esfuerzos en convertirse en actor profesional de teatro, logrando debutar en Broadway a finales de década, época en la que llegó a colaborar con Orson Welles.
Con posterioridad fue contratado por la Universal y logró iniciar su carrera cinematográfica con la película "Service de luxe" (1938), un título dirigido por Rowland V. Lee que estaba co-protagonizado por Constance Bennett.
Su porte altivo e insinuante, presencia distinguida y sugestiva capacidad vocal, hacían de Vincent Price el villano ideal.
A principios de los años 50 se impuso una efímera moda, producir películas en tres dimensiones.
Una de ellas fue "Los crímenes del museo de cera" (1953), film de terror dirigido por André De Toth que contaba con el protagonismo absoluto de Vincent Price.
La película fue todo un éxito, alcanzando gracias a ese protagonismo el actor de Missouri el estatus de estrella.

A raíz de esta interpretación, Vincent fue utilizado principalmente en películas de terror, aunque muchas de ellas narradas en tono humorístico.



Su presencia en numerosos títulos de terror, misterio y ciencia-ficción entre finales de los años 50 y las siguientes décadas hicieron de Price uno de los grandes mitos para el aficionado al cine fantástico.
Algunas películas que ayudaron a convertir en leyenda a Vincent fueron "La Mosca" (1958) de Kurt Neumann, "House on Haunted Hill" (1958) de William Castle, "The tingler" (1959) también de Castle, o la colaboración con Roger Corman en las adaptaciones que éste efectuó sobre los relatos de Poe, con títulos como "La caída de la casa Usher" (1960), "El péndulo de la muerte" (1961), "Historias de terror" (1962), "El cuervo" (1963), "La máscara de la muerte roja" (1964) y "La tumba de Ligeia" (1965).
Además apareció en "El regreso de la mosca" (1959) de Edward Berns, "El amo del mundo" (1961) de William Witney, "Diary of a Madman" (1963) de Reginald LeBorg, "Twice Told Tales" (1963) de Sidney Salkow, "La comedia de los horrores" (1964) de Jacques Tourneur, "The conqueror worm" (1968) de Michael Reeves, "Historias extraordinarias" (1968), de nuevo adaptando a Poe en una co-producción franco-italiana, sus películas con Gordon Hessler o "El abominable Dr. Phibes" (1971), "Matar o no matar, este es el problema" (1973), "Madhouse" (1974) y en muchos otros títulos que cimentaron su gran prestigio como actor.

En el último tramo de su vida apareció en "Las ballenas de Agosto" (1987), un film dirigido por el británico Lindsay Anderson que estaba protagonizado por grandes glorias del Hollywood clásico como Bette Davis, Lillian Gish, Ann Sothern o Harry Carey Jr.
Uno de los máximos admiradores de Vincent Price es Tim Burton, quien cumplió un sueño personal al hacerle aparecer en una de sus películas (anteriormente había utilizado su voz para el corto animado "Vincent"), "Edward Scissorhands" (1990), último título cinematográfico de la carrera de Price.
Vincent Price, que además de ser un excelente actor era un experto en gastronomía y publicó varios libros de cocina, murió el 25 de octubre de 1993 en Los Ángeles.
Tenía 82 años y en el momento de su muerte estaba viudo de su tercera esposa, la actriz australiana Coral Browne, con quien se casó en 1974, un año después de conocerse en el rodaje de "Matar o no matar, este es el problema".





CHRISTOPHER LEE

Christopher Lee es uno de los actores con una trayectoria profesional más extensa de la historia del cine. Drácula para unos, mago de la Tierra Media para otros, ha protagonizado tantas películas que ni él mismo recuerda cuántas son.
Este reconocido actor nació en Londres en 1922, hijo de una condesa italiana y de un coronel del ejército británico. Pese a la buena situación inicial de su familia, los problemas económicos obligaron al joven Christopher a abandonar sus estudios en el prestigioso colegio Wellington y tuvo que ponerse a trabajar.

En un principio, su carrera artística se orientaba hacia la música. Lee llegó a formar parte de los coros de la Ópera de Estocolmo, pero lo dejó porque no cobraba suficiente dinero. Entonces decidió dedicarse a la interpretación, pese a que a su madre no le hacía mucha gracia. En 1947 firmó un contrato con una productora, y a partir de ahí no paró de hacer películas y series de televisión.



Christopher pasó varios años interpretando personajes secundarios porque por lo visto su aspecto no se adecuaba a lo que buscaban los productores para el perfil de protagonista. Hasta que en 1957 filmó La maldición de Frankenstein y un año más tarde interpreta al príncipe de las tinieblas en Drácula. Considerado el relevo de Bela Lugosi, Lee no tardó en hacerse famoso.

Después de Drácula vinieron otros títulos donde el actor seguía encarnando al legendario vampiro u otros papeles similares. Eso le encasilló e impidió que pudiera ampliar su registro más allá del género fantástico. Con el tiempo, Lee consiguió demostrar su capacidad de interpretar a los personajes más variados, como Fu-Manchú o Sherlock Holmes.

En su extensa carrera, con casi 300 producciones para cine y televisión, destacan películas como La momia (1959), Las dos caras del Dr. Jekyll (1960), La vida privada de Sherlock Holmes(1970), El regreso de los mosqueteros (1989) o Sleepy Hollow(1999). Y en 2001, este gran conocedor de la obra de Tolkien acepta interpretar, sin lugar a dudas, a Saruman, el mago que cae en manos del Mal en la trilogía de El Señor de los Anillos.




JOHN CARRADINE

Richmond Reed Carradine nació en Nueva York, el 5 de febrero de 1906, conocido como John Carradine, fue un actor estadounidense conocido por su aparición en diferentes westerns y películas de terror; y por ser el padre de David, Bruce y Keith Carradine.
Nació en la Ciudad de Nueva York, en el seno de una familia acomodada, pues su madre era una prestigiosa cirujano y su padre un eminente abogado. Su idea inicial era dedicarse al mundo de la pintura y la escultura tras asistir a la Escuela de Arte Gráfico de Nueva York. Comenzó su vida en el mundo de la interpretación como actor dramático shakespiriano y realizó su debut como actor en 1930 con el nombre dePeter Richmond. No adoptaría el de "John Carradine" hasta 1933. Un año después se produciría su primer encuentro con John Ford, quien le sacaría del anonimato gracias a la película Prisionero del odio(1936) y María Estuardo, biopic que estaba protagonizado por Katharine Hepburn.


Carradine apareció en diez títulos de John Ford, incluyendo Las uvas de la ira (1940), La diligencia(1939) o El hombre que mató a Liberty Valance (1962). Carradine también interpretó el papel de Aaron en “Los diez mandamientos” (1956). Aunque era un buen actor de método, no tuvo muchas oportunidades de trabajar en contextos claramente dramáticos.
Carradine aparece en más de 225 películas, algunas de ellas como un personaje excéntrico, loco o diabólico, especialmente en el género del terror donde se convertiría en toda una insignia en la década de los 40. En 1985, John Carradine ganaría el Daytime Emmy award por su interpretación del excéntrico anciano que vive en el camino de Young People's Special, 'Umbrella Joe'.
Se destacan en su filmografía, locuras tales como “House of Frankenstein”, “Drácula contra Jesse James”, “Los Piratas del Hielo” y “La Mansión de las Sombras”.
Por su contribución al mundo del cine y el entretenimiento, John Carradine tiene una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood en el 6240 Hollywood Blvd.
John Carradine falleció el 27 de noviembre de 1988 en Milán (Italia). Tenía 82 años