Es claro, pese a las enérgicas afirmaciones de la existencia de Nahuelito, que el caso presenta todos los signos de una leyenda. Repasemos las distintas hipótesis, a favor y en contra de la veracidad de la historia:
Nahuelito es un dinosaurio: es la teoría más popular. Enuncia que el origen de la criatura se remontaría a tiempos prehistóricos. El Nahuelito vendría a ser una variante del plesiosaurio. Esta hipótesis se presenta a priori como la más sensata. No obstante, no resiste el hecho comprobado de que los lagos en los que moraría el mítico animal se formaron en una etapa geológica posterior a la extinción de la especie señalada.
Nahuelito es, en realidad, un submarino: esta explicación atribuye las apariciones a una pequeña nave submarina de origen desconocido perseguida en los 60´ por la armada argentina. La fisonomía de este ejemplar mecánico habría sido confundida por su aspecto con una criatura acuática
Nahuelito surge de una mutación: esta versión, un tanto insólita, sugiere que Nahuelito es el resultado inesperado de una misteriosa mutación producida a partir de experimentos nucleares realizados en la década del 50´ en la Antartida.
Finalmente, otras hipótesis explican que lo que ojos torpes o fantasiosos no tuvieron la menor vacilación en señalar como Nahuelito, correspondería en realidad a troncos a la deriva, materia orgánica acumulada en estado de putrefacción, burbujas de gas que agitaban la superficie o hasta rebaños de ovejas que cruzaban el lago a nado por su parte más baja en busca de mejores pasturas (las cuales vistas en conjunto parecían un gran animal nadando). ¡Sí, señores, es probable que a esta altura el Nahuelito tenga conflictos de identidad!!!
Las teorías que abonan la existencia de Nahuelito, evidentemente, continúan bajo el velo de la ambigüedad. Jamás han sido científicamente demostradas y probablemente no lo vayan a ser, pero es curioso que la gran mayoría de los relatos coinciden en describirlo como un animal de aproximadamente 10-15 metros, dos jorobas, piel de cuero y, en ocasiones, un cuello en forma de cisne. Resulta llamativo que esta caracterización se asemeje a las descripciones que hicieron los mapuches doscientos años antes.
1 comentarios:
Muy interesante.Gracias por desasnarme con la información de Nahuelito.
Un saludo
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